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Raúl Shalom y el Teatro del Oprimido

Raúl Shalom y el Teatro del Oprimido

       Raúl Shalom habla con pasión y convicción sobre el teatro del oprimido, un tipo de teatro que pone al espectador como eje central en la búsqueda de soluciones a los conflictos que se plantean, democratizando, desinhibiendo y creando vínculos en los cuales todos nos reconocemos. Es decir, un juego de cuerpo y alma que obliga la toma de conciencia de actores y espectadores.

--¿En qué momento apareció su interés por el teatro?

--Desde la adolescencia comencé a tener inquietudes y sentí la necesidad de hacer algo expresivo con mi cuerpo. Fue por eso que participé en talleres de teatro ofrecidos por algunos referentes del arte dramático en Argentina.

--Después nació su interés en un tipo de teatro orientado hacia lo social...

--Bueno, cuando yo comencé a dictar talleres de teatro en la provincia de Buenos Aires vi con inquietud que muchas personas no venían a la capital para ver los espectáculos. En realidad, la actividad teatral se concentra en la Capital. Al hablar sobre esta situación con la gente en los talleres, llegamos a la decisión de llevar los productos teatrales al conurbano, a los barrios, y a fines de 1980 fui a vivir en Tigre. Allí comencé a conocer otra realidad, cómo vivían la gente en los barrios y empecé a hacer teatro comunitario, teatro callejero, un tipo de teatro que me permitiera trabajar sobre las cuestiones sociales, propuestas de creación colectiva, no teatro de autor.

--Como en la metodología de A. Boal...

--Sí, claro, al hacer un recorte de la realidad descubrimos y registramos otras realidades que terminan enriqueciendo nuestra comprensión, abriendo nuevas preguntas.

--¿Cómo fue recibido esta forma de hacer teatro?

--En todo momento hubo mucha abertura y agradecimiento, especialmente en la gente joven, y por eso comenzamos a profesionalizar los talleres. Empezábamos a estudiar las ideas de Boal y pronto apareció una red conectando gente que quería investigar el sistema de Boal. De repente apareció una mujer que hacía muchos años había trabajado en Barcelona las ideas de Boal. Como ella tenía un subsidio, la gente iba sumando a las redes.

--¿Tiene que ver con los conceptos de hablo Freire?

--Sí, es una forma de abordar la posibilidad de producir cambios sociales pero a veces las cosas vienen mu atascadas. Lo que ofrecemos es la intervención activa de los espectadores. A veces es difícil avanzar con un cambio muy enraizado pero de este modo siempre surgen nuevos planteos, nuevas preguntas, nuevas repuestas, cosas que jamás hubiéramos encontrado trabajando solos.

--¿Entonces aparecen las redes?

--Sí. Queríamos ir a estudiar con Boal, pero no fue posible por motivos económicos, entonces comenzamos nosotros a formarnos con nuestros propios conocimientos y sumar gente en Argentina y en América Latina al teatro del oprimido. El teatro de este modo propone un juego sobre uno que otra cuestión social y el espectador participa en ese juego, abriendo el camino a una posibilidad de cambio. A través de los juegos teatrales se genera una discusión que permite poner sobre la mesa la posibilidad de un cambio social. Pensamos que aquellas cuestiones que no se hablan no pueden ser modificadas.

--¿Hay resistencia a este tipo de planteo?

--Siempre hay un período de resistencia. Igualmente, para mí la metodología es mágica. Si uno cumple determinados pasos, se llega hasta donde se quiere llegar. Siempre hay gente que cuesta más entrar en el juego, pues estamos muy acostumbrados a hablar y no ponerle el cuerpo. Hacer teatro de este modo en grupo, o en la calle, es una manera de salir del encierro.

--En los juegos corporales del teatro del Oprimido, se nota gran cuidado por las formas, por la estética...

--Pongamos mucho hincapié en la dramaturgia y en la estética. Tiene que haber una buena estructura dramática para que la historia sea comprendida, y a su vez tiene que ser bella y divertida. Son dos aspectos que la gente siempre toma en cuenta. En la medida en que podamos lograr que el espectador no sea un espectador pasivo, que además el actor puede también asumir el papel pasivo; se trata de una rotación que nos permiten hacer circular otro tipo de conocimiento.

--Por lo que hemos visto en sus talleres participan gente con experiencia teatral y otras personas sin experiencia, pero no se nota la diferencia...

--Justamente la idea es no trabajar con profesionales de teatro sino con la gente. Boal lo sintetiza diciendo todos somos teatro.

--¿Hay algunos proyectos especiales que está planificando para este año?

--Voy a seguir dando los talleres aquí en el CELCIT, por lo cual estoy muy agradecido ya que vienen gente de diferentes partes del país y del mundo. El próximo se hará alrededor de julio de este año. También la idea es formar grupos en Córdoba.

 Contacto: tresshalom@hotmail.com

 

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