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Buenos Aires Jaque Press, en inglés y español

Colombia donde la realidad supera la ficción

Hay muchas clases de asesinos, pero pocas veces, siquiera en ficción, ha habido un relato tan cercano a las tripas que la aventura amorosa-periodística del periodista Jason Howe publicado en The Independent.

 

Marylin,  mujer joven, amante del inglés, bella y apasionada en la cama, mataba informantes supuestamente vinculados a los guerrilleros de las FARC, aunque a veces actuaba como asesina free lance:

 

“Una mañana, Marylin me contó que la noche anterior había convencido a un amigo de que la ayudara a decapitar y desmembrar a una mujer. Esta vez no era una informante: una amiga la había contratado para que líquidara a una amante de su novio,” explica Howe.

 

Tiempo después, el periodista logra filmar su confesión:

 

“Cuando maté por primera vez me asusté, tuve miedo. Maté para ver si podía hacerlo. Pero es obligatorio matar, si uno no mata, lo matan. El primero fue muy difícil porque estaba de rodillas, rogando, llorando y pidiendo que no lo mataran por sus hijos. Por eso fue tan difícil.

 

“Pero si no lo mataba, otro de los paras me mataba a mí. Después de hacerlo una se queda temblando, no se puede comer ni dormir, ni hablar con nadie. Me encerré en mí misma. Pero con el tiempo una se olvida. Mis superiores me decían que la segunda vez ida a ser más fácil. Pero una sigue temblando.

 

“La segunda vez resultó un poco más fácil. Es como dicen por aquí, si matas una vez, matas muchas veces. Hay que ir perdiendo el miedo. Ahora sigo matando y no siento nada, todo es normal. Antes me mandaban a matar, era una obligación. Pero desde que dejé la organización lo hago por dinero y nada más.

 

“Maté a uno de mis amigos porque si no iba a matarme a mí. Mis amigos me contaron que trabajaban para el otro bando, por lo que eran ellos o yo. Confirmé con las Autodefensas que efectivamente eran guerrilleros y pedí permiso para matarlos.

 

“Fue muy doloroso. Fui a su velorio y su entierro. Fue muy difícil ver a su madre llorando, sabiendo que yo era responsable por ese dolor. Pero eran ellos o yo y en las Autodefensas te enseñan que primero hay que cuidarse uno. Hasta ahora, maté a 23 personas.” (La traducción del texto es de Página 1223-3-08)

 

Según el periodista, Marylin encontró su propia muerta a manos de su propio grupo a través de una lapidación, el castigo de los para-militares  para los “sapos,” es decir, las personas sospechadas de ser informantes.

 

El periodista pudo salir de la situación y contarla y continuar su vida cubriendo atrocidades en Afganistán y otras guerras.

 

Nos llama la atención el relato, pues en los grandes medios de prensa se gastan mucha tinta en acusar a los guerrilleros de ser “terroristas,” poco o nada para la descripción netamente terrorista de los para. Las actividades y modos de trabajar de grupos como las Autodefensas son moneda corriente entre las autoridades militares colombianas y el gobierno. Los Estados Unidos también sabe perfectamente cómo funcionan los grupos paramilitares y suministra millones de dolores en ayuda y entrenamiento al gobierno y a las fuerzas armadas colombianas, supuestamente para la eliminación de las plantaciones de coca pero también para la lucha contra la guerrilla.

 

En el reciente conflicto bélico cuando las tropas colombianas entraron en Ecuador para matar un grupo de las FARC, Bogotá ganó el entusiasmado respaldo de Washington sobre su supuesto derecho a atacar “terroristas” incluso fuera de sus propias fronteras. Pero prácticamente el resto de los países en América Latina no aceptaron el término “terroristas” porque sabían perfectamente que daría lugar a la posibilidad de una eventual acción similar contra sus territorios en nombre de la mal llamada “guerra contra el terrorismo,” que en realidad es consecuencia directa del concepto de “guerra preventiva” de la Administración Bush.

 (Es decir, guerras relámpagos concebidas para debilitar un eventual enemigo, debilitando su capacidad de reaccionar. En realidad, la intención parece ser más  geo-política que preventiva…)

Cabe agregar además que por más crítica que puede caber a las FARC por el secuestro de personalidades y los asesinatos de personas tildadas de enemigos, su lucha sigue siendo por un cambio social; en cambio, organizaciones como las Autodefensas operan como asesinos a sueldo y su única fin es acabar con las FARC u otros grupos que de alguna manera alzan sus voces contra el estatus quo.

 

(Howe afirma que las raíces de la guerra civil en Colombia “se hunden en las diferencias económicas y sociales que pernean el país, con una enorme clase baja que vive en la pobreza y una ínfima clase alta que tiene el 90 por ciento de la tierra, la industria y los negocios.”)

 

Entonces, en este mundo al revés hay que preguntar quién realmente fomenta el terrorismo y quién realmente lucha por su eliminación. Pues acciones de terrorismo financiadas y realizadas por el Estado son actos doblemente condenables porque implican el respaldo del Estado por acciones criminales: es lo que pasó en Argentina durante la dictadura militar de 1976-82.

1 comentario

daniel -

tanto farc como auc son terroristas...las farc no tienen ningun ideal social..son asecinos, no mas...las auc eran asecinos de los asecinos (y muchos inocente)..pero no digan que las farc no son terroristas...recuerden bojaya, las delicias, patascoy, el nogal..etc..etc..eso es terrorismo..