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Buenos Aires Jaque Press, en inglés y español

Empate, desempate y gol en contra de Cobos

        

         A veces la pelota tiene ese hábito de comportarse con su propia lógica, burlándose  del pie del jugador. Entonces, antes de ensayar un comentario sobre el partido entre el gobierno argentino y la avalancha opositora, partido raro en el cual el gobierno pensó ganar con comodidad, comenzamos por los títulos:

 

 “EL SATANICO DOCTOR NO” (Página 12, diario progresista, cercano al oficialismo)

 

“CRISIS POLÍTICA: COBOS VOTÓ “NO” Y FRACASÓ LA LEY” (Clarín, diario zigzagueante de oposición)

 

“DRAMÁTICO DEBATE EN EL SENADO: HABRÍA EMPATE Y DEFINIRÍA COBOS” (La Nación, diario conservador de oposición,)

   

El gobierno argentino jugó fuerte con su intento de subir las retenciones a la exportación de granos, y ayer  perdió una batalla largamente peleada en las calles, en los medios de comunicación y en el Congreso.

La intención del gobierno de Presidenta Cristina Kirschner apuntaba a la intruducción de un mecanismo que facilitaría la tarea de mantener los precios internos a bajos niveles, limitar la expansión desenfrenada de la soja y lograr ingresos para iniciar obras públicas y pagar la abultada deuda externa.

 

La votación en el Senado llegó a 36/36 cuando a las primeras horas de la madrugada, luego de 15 horas de debate,  el Vicepresidente, Julio Cobos, tomó la decisión menos querida y menos esperada por el gobierno: votó en contra el proyecto de ley presentada por la presidenta Cristina Kirschner.

 

Los más de 100 días de marchas, contra marchas y acusaciones aireadas por voceros de ambos rostros de la disputa dejo una secuela de temores e inseguridades; pero al mismo tiempo sembró las semillas de un futuro más abierto al diálogo y a la negociación.

 

El desarrollo del conflicto desnudó claramente varios aspectos de fragilidad en la democracia argentina, todavía muy joven. El sistema político, y por extensión el funcionamiento económico, vive todavía bajo la sombra de dictaduras, gobiernos autoritarios, innumerables crisis sociales y un mamarracho legal.

 

Con la intención de abordar el tema sin ataduras sujetivas, tomamos la libertad de señalar algunos pasos en falso del gobierno y algunos aciertos y desaciertos de la polifónica oposición.

--A pesar del fuerte desafío organizado por los productores--mediante bloqueo de rutas y freno al envío de mercancías a los mercados--hubo una notable falta de represión y un claro respecto por parte del gobierno al derecho de protesta de los grupos contrarios, a pesar del efecto claramente negativo de las protestas sobre la economia (incremento de los precios debido a los disturbios en la cadena de comercialización de los productos del campo).

--En los medios de comunicación la protesta del campo fue bautizado como un "paro" pero en realidad fue un "lockout," ya que fue iniciada por los empresarios agrícolas. Cabe preguntar hasta qué punto un sector vital, como el campo, puede justificar una acción que pone en jaque el derecho de la población a un servicio tan vital como la comida.

 

--El estilo de este gobierno peronista, como sucedió también con la presidencia del Néstor Kirschner (esposo de Cristina y jefe del partido Peronista)  no incluye mecanismos de transparencia pública, como las conferencias de prensa, tal vez a causa de la desconfianza del gobierno en la objetividad de la prensa. Además, las actividades de los ministerios se oscurecen tras la omnipresente sombra de la figura presidencial.

 

--Como ha sucedido demasiado en otros gobiernos, el recurso al decreto (avalado por una ley de “urgencia y emergencia”) substituye al debate y aprobación en el Congreso. De haber enviado el proyecto al Congreso, y de haber iniciado un debate público sobre el tema, el gobierno pudo haber evitado más de tres meses de enfrentamientos. Y el proyecto hubiera tenido más posibilidades de ser aprobado.

 

--El país no tiene y no ha tenido nunca una política agraria integral, ni lo que uno podría llamar reforma agraria. Las políticas de retención tienen una vieja historia en el país, pero no representan una política agraria. También ha habido y hay fuertes retenciones para los productores de leche y de carne.

 

--El incremento record para los productos de soja ha sido un facto de mucho peso en la recuperación económica del país, prácticamente quebrado luego de la crisis económica, política y social del año 2001. Durante cuatro años el gobierno de Néstor Kirschner (esposo de Cristina)  intentó  mantener el país a flote con los inflados ingresos del agro y mantuvo la tasa de cambio alta para abaratar el precio de los productos exportados.

 

--Sin bien los gobiernos Kirschner han hablado a favor de una redistribución de la riqueza, en la práctica la distancia entre los que más ganan y la más de pobres y marginados no ha registrado ninguna mejora significativa. Este hecho quizás motivó el intento de Cristina Kirschner, mediante el Ministerio de Economía, de subir las retenciones desde alrededor del 35% a un esquema móvil (según los precios internacionales) a porcentajes variables superiores al 45%.

 

--El decreto no sólo salió sin consulta alguna: no tomó en cuenta la situación de los pequeños y medianos productores (hasta el momento cuando el proyecto fue presentado al poder legislativo). Hace años los pequeños productores han sido corridos por las grandes corporaciones, con las cuales difícilmente puedan competir. Sin ofrecerles importantes compensaciones, el gobierno no les dejo otra opción que apoyar los reclamos de las corporaciones, la Sociedad Rural, y otras entidades del campo tradicionalmente conservadoras y opuestas al poder central. Además, las clases medias y media bajas en las ciudades y pueblos se identificaron con la lucha de los productores, porque dependen económicamente de la actividad en el campo.

 

--Si bien el gobierno insistía una y otra vez en su intención de emplear los ingresos de las retenciones para mejorar la distribución de ingresos y de encarar obras públicas (hospitales, viviendas y caminos), no pudo vencer la desconfianza del campo y de la opinión pública en general (pues la corrupción y el incumplimiento de promesas tiene largo dato en el país).

 

--Los productores afirmaban con razón que el dinero de las retenciones es captado por el gobierno federal y no vuelve a las zonas de producción. El sistema de “co-participación” impositiva favorece fuertemente a la administración central y dispara  una encarnizada lucha política en torno al reparto de la torta. Cambiar ese tipo de reparto injusto y ha de figurar en el agenda política.

 

--Los productores exigieron una reducción al 35% de las retenciones, la tasa vigente antes de la promulgación de la Resolución 125. En cambio, algunos pidían  la implementación de un impuesto progresivo a las ganancias. El problema: la colección, pues en argentina la evasión impositiva tiene largo dato.

 

--Los pueblos originarios y los más pequeños productores apoyaron el proyecto de retenciones a los efectos de impedir el avance de la soja sobre sus tierras y los bosques nativos. Debido a los precios de la soja, y la facilidad de siembra y la utilización de semillas genéticamente modificadas, la soja ha desplazado rápidamente otros granos- Se considera la falta de rotación de cosechas  un peligro latente—como también la utilización extensiva de pesticidas. Las grandes corporaciones dispersan los químicos sobre los campos desde aviones y esa práctica contamina los suelos y el agua.

 

--Si bien es imposible prever los futuros pasos del gobierno o de la oposición, hay varios elementos positivos que pueden surgir:

Habrá más diálogo público sobre temas esenciales y habrá un reagrupamiento político, en las filas del peronismo y también entre los muchos grupos que se unieron contra el gobierno, muchos de ellos sin lazos ideológicos con los líderes de la protesta.

El voto contra el gobierno del vicepresidente, plantea dudas relacionadas con la conformación de una alianza de facto con sectores del partido Radical de Cobos, pero no supone necesariamente una factura. Ya que insiste en no renunciar, su figura podría crecer. En general los vicepresidentes son meramente decorativos.

La izquierda e incluso el peronismo quedaron fuertemente divididos a raíz del conflicto.

Mientras el partido Comunista y el Humanismo y muchos intelectuales apoyaron críticamente al gobierno--asustados por el avance de lo que consideraron un proyecto de derecha--otros grupos de izquierda, incluyendo el Maoísmo, apoyaron abiertamente al campo.

Los muy fuertes contrastes y divisiones políticas entre quienes ayoparon cada sector en la disputa podría provocar una honda reflexión en el interior de cada agrupación. En lo inmediato no se vislumbra una crisis institucional.

Si bien en el panorama económico y político habrá nubarones, no se espera una fuerte recesión, ya que los precios de los productos agrícolas van a seguir subiendo en el mercado internacional. Sin embargo, el gobierno tiene que pensar cómo hacer las obras públicas que prometió en medio de las protestas, y cómo hacer frente a sus obligaciones con menos dinero en caja, cómo seguir pagando la deuda externa...

 

El escenario golpista que parecían ver algunos políticos cercanos al gobierno parece muy exagerado; lo más probable es un escenario en el cual los sectores más conservadores intenten debilitar al gobierno por todos los medios posibles,  para lograr progresivamente un cambio, especialmente en la política económica.

 

La derecha argentina, al igual que sus pares en el resto del mundo, busca recortar los impuestos a la producción para favorecer a los más grandes y más "eficientes" y verá con mucha satisfacción un ablandamiento en la política de derechos humanos, y dará la bienvenida a vínculos comerciales más favorables con los Estados Unidos y más distantes al MERCOSUR y la intención del gobierno de ir hacia la formación de una unión sudamericana. Por eso, la lucha del gobierno para mantener sus fuertes contactos con Brasil, Bolivia, Venezuela, Ecuador y Nicaragua podría ser cada vez más intrincada.

1 comentario

Jesús David Emmanuel Galarza -

Creo que el Vice-Presidente Julio Cobos es el único de alto rango en el gobierno que ES COMO LA GENTE.

Salu2.

Mi MADRE es mi PATRIA y mi NOVIA es mi BANDERA.