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Daniel Kersner, director, e Isabel Caban, acrtiz, hablan sobre "El Almirante"

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      Alguna vez en el barrio Boedo vivía una familia que operaba un almacén que vendía productos de primera necesidad a los parroquianos, luego se convirtió en una escuela de teatro para chicos. Hace cuatro años se bautizó como “El Desguace Teatro” y presenta obras de vanguardia a los amantes de teatro independiente. Jaquematepress se acercó al director, Daniel Kersner, y a la actriz, Isabel Caban, para conversar sobre el recientemente estrenado “El Almirante.”

--Daniel: ¿Cómo surgió la idea de hacer “El Almirante?”

--La idea surge del contacto que yo tuve como terapeuta con el tema de la represión política bajo la dictadura militar. En primer lugar, el contacto con los afectados, con las víctimas de la represión, presos políticos y a todos aquellos afectados; también como terapeuta tuve contacto con represores. A través de muchos años iba pensando cómo funcionaba esta gente, que no eran extraterrestres.

--Antes de entrar en el tema del espectáculo, quisiera preguntarle su opinión sobre la personalidad del Almirante Emilio Massera.

--¡Qué pregunta! A mí me parece que muchos de los represores tenían un perfil gansteril, más allá de sus discursos o de su ideología,  tenían una práctica de gánster, hacían negocios personales, robaban…

--Al ver el espectáculo y pensar sobre el tema se me vino a la cabeza el escritor Franz Fanon.

--Me parece que el asunto es mucho más amplio que Massera. La educación que han tenido nuestros militares durante muchísimos años ha influido fuertemente en su modo de pensar, capaces de hacer absolutamente cualquier cosa y convencidos de lo que hacen.

--Un modo de pensar y actuar común en esa época en toda América Latina.

--Claro. Primero con la formación contra-revolucionaria que venía del ejército francés, de la ex OAS, luego la formación que recibían en la Escuela de las Américas de los Estados Unidos.

--Ahora bien. El espectáculo no es sobre Massera, sino sobre su mujer…

--La gran mayoría de los genocidas, para usar el término jurídico, tenían mujer, hijos, mamá, papá también, muy católicos, de ir a la misa, pero eso no les impidió secuestrar, torturar, etc. Una de las particularidades en Argentina es que no hay prácticamente arrepentidas pero tampoco hay mujeres que han hablado sobre lo que hacían sus maridos.

--Hm

--Yo quería demostrar que estos hombres hacían sus trabajos sucios, como dice Isabel, y después tenían vidas más complicadas, menos complicadas, de todo un poco. Pero yo digo que ellos cumplían con el trabajo para lo cual habían sido formados durante años, que hubo determinados clases sociales en el país que se dedicaban directa o indirectamente para formarlos ideológicamente.

--Isabel: ¿Cómo hizo para meterse en la piel de la esposa de Massera?

--Cuando Daniel me dio la obra para leer, yo me quedé fascinada. Es una obra muy bien escrita, la clase de obra que lo único que tiene que hacer el actor es hacer lo que está escrito. No es poco. Cuando un texto es rico hay que aprovecharlo al máximo…Lo primer que hice fue no juzgar el personaje, porque si lo hago voy a hacer un estereotipo. Entonces, me metí en la piel de ella, absolutamente. Todo lo que dice ella son sus más íntimas convicciones, absolutamente convencida que el mundo es así, como Dios manda. Yo soy de ascendencia judía y hace muchos años me tocó hacer el papel de una mujer en un campo de concentración que torturaban a los presos, en otro espectáculo. Y yo sentí que cuanto más abominable fuera esa mujer, cuanto más convencida fuera que habría que meter la cabeza de los judíos en aceite de devolverles con un placer enorme, esa cosa tan monstruosa, poder transmitirla…eso era lo que iba a ver la gente, lo que iban a sentir. No es Isabel. Es la convicción de poder transmitir con verdad  lo que sienten esta gente que está a años luz.

--Es decir, meterse en la lógica del personaje sin expresar sus propios sentimientos

--Exactamente. Y como en el texto yo comienzo haciendo una viejita simpática que cuenta cosas que recordaba, los bailes, el marido…

--Daniel: ¿Cómo planteó la dirección del espectáculo?

--Nosotros trabajamos muy ajustados al texto.  Una cosa que hicimos, que hizo Isabel y yo lo tomó muy en cuenta, era ver el texto antes de cada ensayo. Siempre me señalaba alguna frase demasiado literaria, al gusto de los escritores pero no de los actores, no le parece que ya está dicho, decía, y yo me guié por su gran olfato e iba puliendo el texto. No hicimos tareas de improvisaciones como se hace usualmente, sino íbamos directamente al texto. Y como Isabel es una actriz muy experimentada y dúctil fue un trabajo que fluyó con bastante facilidad. El personaje tiene aspectos espantosos, espeluznantes, como su marido, y una fiel representante de su clase, pero eso no impide que se recuerda de su noviazgo, de su juventud, de sus hijos, los mimos, como cualquier otra mujer.

--Isabel: Ella e staba profundamente enamorada de su esposo. Era muy común en ese momento que mujeres iban a los bailes de los militares, casarse con un militar era llegar muy bien…además, Massera era buen mozo, y ella lo conquistó. Ella lo ama y lo odia pero no por lo que hacía afuera sino por lo que sucedía en el matrimonio, los engaños, Massera andaba con otras mujeres…

--Daniel: El trabajo con el espectáculo comienza con la lectura del texto. Yo hice un casting sin hacer casting. No me gusta la metodología del casting. Pero yo había visto a Isabel en otro espectáculo, “El collar de cuentos,” y yo estaba sentado al lado de mi mujer y nos miramos y decíamos “El Almirante.” Habíamos encontrado la mujer que tenía la manera de decir que necesitábamos para el espectáculo. Isabel tiene un decir extremadamente preciso, saber diferenciar todos los matices.

--¿Hubo algún momento de angustia durante los ensayos?

Isabel: No.

Daniel: A mí me interesa lo aspectos de índole técnico, no tanto el contenido.

Isabel: Yo tengo muchos años de experiencia, casi 40 años en el teatro, y no siempre se da que los ensayos sean tan placenteros como fue en este caso, porque a veces hay choques con los otros miembros del elenco, o con el director, pero eso no fue el caso en el trabajo con Daniel. Trabajamos con mucha tranquilidad. A veces yo le decía a Daniel: “sabés lo que yo estaba pensando…” Y me decía: “probarlo.” O sea hubo un entendimiento inmediato que no es frecuente.

--Daniel: Es la noche anterior al estreno. ¿Cómo estamos?

Volviendo al tema de la angustia…yo le contesto la pregunta anterior más tarde. En algún momento me pasaba por mi cabeza la pregunta: ¿No tendremos algún problema con la puesta de este espectáculo, es decir, de amenaza, atentado? Y digo no es un momento histórico para ese tipo de suceso, y sin embargo la fantasía yo la he tenido…

¿Cómo entienden las risas del público durante el espectáculo?

--Está tan convencida la mujer cuando dice las barbaridades que dice que la gente no puede dejar de reír. Por ejemplo, cuando habla el esposo del sueño que tenía de ser presidente y ella termina contando una monstruosidad y dice “éramos jóvenes, teníamos ilusiones.”

--¿El espectáculo va a seguir en este teatro o lo van a llevar afuera?

--Vamos a seguir aquí en el teatro Desguace, pero también queremos participar en festivales, es una obra fácil de transportar. Por ahora queremos seguir desarrollándola.

“El Almirante” se presenta los sábados a las 21 horas en El Desguace Teatro, México 3694 (y Colombres), Boedo

Reservas: 3966-8740.

http://teatroeldesguace.blogspot.com

http://www.facebook.com/el Desguace

Isabelcab2001@hotmail.com

danielkersner@yahoo.com.ar

Viernes, 15 de Junio de 2012 22:44 alfredo #. Entrevistas (Interviews)

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